VERGÜENZA

refugiadosEn mi libro titulado DENUNCIA POLÍTICA (estrangulamiento social), publicado hace ya más de un año, escribía a través de tres articulo o ensayos  una visión sobre Europa, poniendo énfasis en que  la Unión Europea actual, además de tener un sinfín de carencias democráticas y de cuestionar sus políticas sociales y económicas, denunciábamos que su formulación no tenía nada que ver  con aquella Unión Europea-Política que muchos de nosotros habíamos idealizado, para salir de las tiranías que algunos gobiernos nacionales ejercían con más o menos intensidad.

Nos planteábamos una Europa que  fuera el adalid de las prácticas democráticas, defensora de los derechos humanos y paladín de la igualdad entre los distintos pueblos que la conformaban o conformasen.  

Hoy, una vez más veo como los deseos y las ilusiones se desvanecen,  la Unión Europea sigue campando por los despachos de los poderosos, los lobiis, los poderosos, estos son sus verdaderos amigos de viaje y no los pueblos y mucho menos si estos son  desvalidos, ya no digamos los ciudadanos, éstos solo son importantes en momentos electorales, que a la postre son los que configuran los distintos  estados Europeos.

Tengo en mi muñeca una pulsera de color azul, que en distintos idiomas aparece la palabra “REFUGIDOS”, y os aseguro que no es un esnobismo, que sencillamente es o  pretende ser  mejor dicho un recordarme en cada momento la falta de sensibilidad de esta Europa  escéptica. También y sin entrar en demagogias populistas, pretende o así quiero verlo yo, el recordarme el drama de muchos ciudadanos del mundo, el recordarme miles de imagines de  la pobreza, del hambre, del frio y de la muerte que no hace excepciones entre adultos y niños.

La vieja Europa, la de la cultura, la de la civilización occidental, la de las grandes catedrales la de los grandes descubrimientos, la industrializada, la defensora de los derechos democráticos, obtenidos que también hay que decirlo, a costa de sus grandes guerras, hoy se olvida de su pasado, de su historia y se comporta  intolerante con los que huyen de la guerra, con aquellos que escapan de las dictaduras,  de una muerte segura en sus países de origen. Habría que preguntarse ¿Si esta Europa tiene algo ver con todo ello? No quisiera caer en frases hechas o en dichos más o menos ingeniosos, ¿pero los ciudadanos Europeos, merecemos tener en los distintos estamentos de la Unión Europea políticos –gestores sin escrúpulos ante el drama de los refugiados? ¿Qué hace el Parlamento Europeo? ¿Se lo va a permitir?

El cinismo de los integrantes del Consejo Europeo no tiene límites, les da igual  que la Ley Senghel  o que la declaración de los derechos humanos, sean textos legales aprobados por todos ellos. Hoy sabemos que se aprobaron o bien de cara a la galería o bien en aquel momento había políticos con más sensibilidad debido al conocimiento y recuerdo  de un  pasado reciente.

Hoy  en función de los intereses de algunos países,  miembros del club, derogamos de facto, esas leyes que nos han presentado ante el mundo como un ejemplo de libertad y de democracia como consecuencia de ello,  levantamos no un muro de Berlín, que fue la vergüenza de las ideologías durante mucho tiempo, levantamos  kilómetros y kilómetros de vallas con concertinas, en las fronteras supuestamente desaparecidas para la circulación de mercancías y ciudadanos.

Que lastima que no se preocupen más por levantar muros a la evasión de capitales, a cercar los paraísos fiscales, a controlar la venta de armas a regímenes totalitarios, ¡Que lastima! Pues  digo yo, que algo también tendrán que ver estas actuaciones con el éxodo de los refugiados. 

Nuestros mandatarios, han tenido una gran idea, contratar al mercenario turco, para que alivie a los países de la Unión Europea de ese incordio llamado refugiados, eso sí, con la promesa además de la entrega de cantidades ingentes de dinero de los ciudadanos Europeos. Han dado su palabra de incorporarlos  al club de los países Europeos. No importa que en Turquía tampoco se  respeten los Derechos Humanos y que los ciudadanos turcos vivan en una ficticia democracia creada ad- hoc.  Ahora han de hacer meritos.

Con esta “gran idea” nuestros políticos europeos podrán dormir tranquilos, podrán hacer sus elecciones regionales, pero deberán de ser conscientes de que en el fondo se está cometiendo un genocidio, y  de los grandes peligros que despiertan, por un lado  la Unión Europea habrá dejado de ser una democracia de calidad, donde la libertad estará supeditada a los intereses económicos del momento y donde las ideologías extremistas encontrarán un argumento para seguir imponiendo el terror  y masacrar a los ciudadanos en los países en donde están implantados y una excusa para su expansión. 

Isidro Carpio García
Secretario General
Partido Socialista PS