UN MOMENTO PARA EL RECUERDO

imagesCon disparos a bocajarro, sembrando muerte y terror, su señal de identidad, hoy hace 38 años, cinco abogados laboralistas caían abatidos a manos de sicarios ultraderechistas, fascismo-terrorismo duro y puro.

Eran los días en que España empezaba a ganar  tonos en la escala  de grises de aquella España negra, con hambre de libertad, de cultura, de justicia, de bienestar, de igualdad.

Aquella España herida, que sentía cerca la DEMOCRACIA como bálsamo milagroso para sanar las heridas sangrantes durante casi 40 años, era atentada con el terror de viles asesinatos.

Cinco vidas más, segadas con violencia por anti demócratas, por tiranos, por ASESINOS.

Las exequias las prepara el colegio de abogados de Madrid, deciden que la comitiva funeraria salga del colegio de abogados, Rodolfo Martín Villa, entonces Ministro de Gobernación,  llama al Decano para advertirle que si insiste en que el cortejo salga desde el colegio de abogados habrá una masacre enorme, los intentos de la ultraderecha para no restablecer un sistema democrático extendían sus añejos tentáculos.

El funeral multitudinario de los cinco abogados, lleno las calles de la ciudad, decenas de miles de cuídanos seguían la comitiva desde el colegio de abogados, en silencio, con dolor, con firmeza y pacíficamente, se convirtió en una silenciosa manifestación de repulsa ante la barbarie.

España camino a ser un país libre, de todos y para todos se disponía a un cambio prometedor. Otra bandera estaba próxima a ondear en el país como símbolo de país libre, de nación de todos, duro camino hacia las libertades que se cobraba cinco vidas más.

En aquellos días decir España no tenía la misma transcendencia que tiene ahora, el tirano durante demasiado tiempo adoctrinó con sangre y miseria para que el nombre de España y su bandera fuera solo de los adeptos a su ideología dictatorial, aquél que gobernó España como si fuera un cortijo particular, el genocida, el asesino que iba bajo palio rodeado de obispos consentidores y partícipes tan afines a él.

Hoy para determinados sectores en pro de su ideología, tildan el nombre de España y su bandera con tintes añejos de aquél contexto, asentando así el mal hacer del tirano y de sus herederos, otorgándoles al mismo tiempo la potestad absoluta de lo que es de todos.

Al amparo de la democracia y de la libertad, los políticos de turno desde sus escaños, han entrado en una  “guerra de banderas absurda” adjudicando tanto el nombre de España y su bandera a un sector que representa valores de otra época, sin darse cuenta que otorgaban un patrimonio de todos los españoles a un sector y una ideología ya obsoletos.

Los valores comunes de España, no son privativos de nadie, pertenecen a la soberanía nacional.

El menosprecio a los símbolos como método de imponer los propios, deja en el olvido, justicia, trabajo, sacrificio y lo más preciado del ser humano, la vida, un elevado precio que en ocasiones se cubre con el olvido y el silencio.

Mientras tanto la vergüenza nacional se cuenta de múltiples formas, pobreza infantil, corrupción, nepotismo, enfermos sin medicamentos, paro, desahuciados….

¿Qué bandera le ponemos a esto?

María Marcos González
Secretaria de Organización
Partido Socialista.  PS