QUE NO SE CONFUNDAN LOS PAPELES

10389000_673049216111772_1830410028334725989_nHace ya algunas fechas publique un artículo de opinión titulado “El FRONTISMO UN CAMINO INDESEABLE”,  el transcurrir de los días,  no me quita la razón sino que la reafirma
¿y porque digo esto? Seguidamente os lo comento, pero dejarme que haga algunas precisiones antes de contestarme a mí mismo y daros una explicación de tal afirmación.

El artículo mencionado, lo hice en el momento justo donde nacía una nueva entidad que optó por llamándose Sociedad Civil Catalana, pretendiendo aglutinar a todos los sectores de la ciudadanía de Cataluña que estuvieran contra el independentismo, cada día más presente por otra parte, en la vida cotidiana de Cataluña.

El independentismo secesionista  representado principalmente por la  Asamblea Nacional de Cataluña, entidad  utilizada, inicialmente y subvencionada por el Gobierno de la Generalitat de Cataluña, pretende ya no solo un estado independiente en Cataluña, sino que también definen los rasgos culturales, sociales, e ideológico  de los individuos que han de formar esta nuevo estado  los  “Buenos Catalanes”  y establece los requisitos que han de respetar todos aquellos que quieran tener la denominación de origen de buen catalán

A mi entender tanto la una como la otra , utilizan el oportunismo Político, habida cuenta de la incapacidad política de los Partidos tradicionales para solventar los graves problemas de estado, donde mucho tiene que ver el tratamiento  dado a la reforma del Estatut aprobada por los catalanes y declarada anticonstitucional en gran parte, mucho tiene que ver la crisis económica, que como consecuencia de las soluciones aportadas, ha aumentado el paro, los desahucios, el empobrecimiento , la falta de libertades  y la desafección política a los partidos y al propio sistema. Esta crisis se ha llevado por delante no solamente el estado del bienestar sino que  también han entrado en barrena los propios partidos políticos, que en este momento están buscando sus señas de identidad, olvidadas en el cajón de la honestidad y de la vocación de servicio, para acogerse a la profesionalizar la política a la corrupción por doquier y el sometimiento a las  políticas neoliberales implantadas por Europa.

Tanto la una como las otra son caras de la misma moneda,  sus pretendidas intenciones de salvarnos del nacionalismo catalán no hace otra cosa que fortalecer el  nacionalismo español, que sin duda no aporta nada bueno y justifica el nacionalismo secesionista arraigado en Cataluña. Según sus postulados el debate Izquierda –Derecha, no existe, las personas individualmente mantienen sus ideologías, por ejemplo he oído estos días en por boca del Presidente de la Asociación Sociedad Civil Catalana, José Ramón Bosch, que el milita en el Partido Popular, por casualidad  también le he oído decir  que él, su asociación no hacen Política.

Claro que tales afirmaciones, hacen saltar todas las alarmas y dicen mucho de su concepto de política, desprecia a esta y fomenta una asociación de nombre pretencioso, ya que es evidente que no  representa a toda la sociedad civil catalana, por mucho que se empeñen, como tampoco la Asamblea Nacional de Cataluña representa a todos los Catalanes, ya sean estos  “Buenos o Malos” como gustan decir.

A la conferencia que asiste el otro día del Sr. Bosch, que por cierto creo que será la primera y la última vez que asista, tengo que decir que mostró unas grandes cualidades de comunicador, comento sus visitas a los Presidentes Mas  y Rajoy.  Su lenguaje corporal le delataba e indicaba una  especial satisfacción y por un momento intuí  que presumía de marcarle al Presidente de Gobierno la hoja de ruta para deshacer la previsiblemente Consulta secesionista. Me dio la misma sensación  cuando he oído  habla la Presidenta de la Asamblea Nacional de Cataluña, Carmen Forcadell, que mordiendo la mano de su mentor, el Presidente de la Generalitat,  le impone su propia hoja de ruta hacia el secesionismo.

El Sr. Boch, como buen somatén, va más allá de una función vigilante, desdeña la política y a los partidos políticos, los sustituye y se erige en el caudillo del Anti-nacionalismo.

No es de extrañar que por los pasillo de dicha conferencia, algunos de los participantes, se cuestionaran si el sistema democrático es el mejor de los sistemas, o el  menos malo de los sistemas políticos, llegando algunos a plantearse si la dictadura era el mejor de los sistemas y que lo único que había que acertar era con el caudillo ideal.

Este tipo de mensajes, así como el de  hacer política sin querer trasmitir  o reconocer que se hace política, me recuerda otras épocas, en las que dictadores y sus secuaces  durante muchos años decidieron por los ciudadanos sin tener que dar explicaciones. Eso sí, “no hacían Política”. Estos son entre otros y otras actuaciones de políticos  indignos son los que hacen que los ciudadanos tengan desafección a la política, a los políticos y a las instituciones, llegando a pervertir el sistema.

Dada esta situación ahora en Cataluña no solo tenemos un problema del llamado  “Derecho a Decidir”, si no que para combatir este, creamos bajo la denominación de “Sociedad Civil Catalana” un conglomerado de personas de ideología multicolor        ,  que lo único que les une  bajo un discurso “jesuita” es el anti-nacionalismo catalán, que bajo la  pretendida recuperación de la Cataluña Constitucional, en el fondo, solo les separa y la vez les identifica  la estrella del Odio.

Los que  respetamos el  Estado de Derecho, los que  luchamos cada día por el Sistema Democrático, donde los  Partidos, son el  instrumento previsto en la Constitución, para que los ciudadanos puedan intervenir en la Política. Estamos a su vez en contra de todas aquellas alternativas que puedan deteriorar o poner en riesgo  la convivencia pacífica de la sociedad.

Las políticas del Odio, con independencia de quien haya dado el primer paso, no son válidas en un sistema Parlamentario, y mucho menos cuando estas están en la órbita de algún área del propio Estado. El Estado debe de responder con los medios y leyes  que le proporciona el Imperio de la Ley, y no mirar con buenos ojos alternativas ciudadanas cuestionables en sí  mismas.

Isidro Carpio García
Secretario General
PARTIDO SOCIALISTA