NO APRENDEMOS AUNQUE NOS MATEN

Atentaddo en FranciaDe nuevo la barbarie asola nuestras vidas y como se suele decir ante una muerte anunciada, no por previsible es menos dolorosa. ¿O alguien a estas alturas todavía cuestiona que el yihadismo, el fanatismo o el mundo salafista  es una amenaza para el mundo occidental?

Y como he dicho muchas veces, y he escrito otras tantas, no se trata  de combatir una religión o una forma de ser, es que sencillamente los que no respetan los derechos humanos no tienen cabida en un mundo civilizado.

En uno de mis artículos titulado ” ¿El Estado garantiza nuestra seguridad?  hacía referencia a otro  titulado Estamos en Guerra cuyo preámbulo decía” Estos últimos días todos estamos un poco o  muy indignados por los atentados cometidos en Francia, por el fanatismo religioso con resultado de 12 víctimas mortales,  en su mayoría trabajadores  del periódico Charlie Hebdo, periódico que emplea la sátira como medio de expresión de la libertad. Es natural, que este sentimiento sea albergado por cualquier ciudadano civilizado”.

Sin querer ser Nostradamus, el titulo era una premonición de algo que iba a suceder, a repetirse, si los estados del mundo occidental no tomaban conciencia del peligro que este resurgimiento del yihadismo nos traería si no se paraba cuanto antes. Y comentaba que  “Es la comunidad internacional la que debe de adoptar las medidas oportunas cuando sus miembros son atacados o ella misma en su conjunto, estas pueden ser complementadas con otras medidas de seguridad que puedan tomar cada país, siempre dentro del derecho internacional”.

Todo ello a tenor de lo acordado en Naciones Unidas ” Es preciso reforzar la cooperación internacional para hacer frente a las amenazas del terrorismo sin fronteras. Así, tras el drama del 11 de septiembre de 2001, el Consejo de Seguridad de la ONU, bajo presidencia francesa, adoptó la resolución 1373 que obliga a los diferentes Estados a tomar medidas concretas contra los autores de actos terroristas, sus inductores y sus cómplices.

Pues bien, el día ha llegado, Francia vuelve a ser  el territorio elegido por los Yihadistas del Estado Islámico, para cometer otra atroz venganza, esta vez  por su participación en determinados países que a su vez eran objeto de la implantación del fanatismo del llamado estado Islámico.

Esta vez han sido 129 asesinatos y más de 300 heridos, lo que hace suponer que el número de muertos se eleve. Esta masacre ha hecho que la presidencia de Francia declare la guerra al Estado Islámico. Este hecho nos parece adecuado y conforme al derecho internacional, un acto de guerra se ha de repeler con las mismas armas ya que ello es proporcional. Ahora bien esta declaración debería ser seguida por la comunidad internacional y más concretamente por los estados que configuran la Unión Europea. Esperemos que sea así y no quede en meras declaraciones formales sobre el repudio de este tipo de actos.

Bien es cierto que la llamada Unión Europea, hasta la fecha ha mirado más bien por los intereses económicos, que por los sociales y los de defensa,  dejando esta al Consejo de seguridad de Naciones Unidas, así que poco crédito tiene ante nuestros ojos las políticas de defensa de la unión Europea. Máxime si tenemos en cuenta el derecho a veto que tienen los cinco países permanentes en dicho consejo con intereses muy opuestos, nada más decir que estos son: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia.

Posiblemente no es momento de buscar reproches, pero Europa fue bastante timorata en sus reproches a la Guerra de Irak, es más la bendijo con la presencia de Durao Barroso en la reunión del trío de las Azores, por aquel entonces Presidente de la Comisión Europea.

Los tribunales internacionales como el de la Haya, si bien admitieron en un principio la  denuncia por crímenes  de guerra a dos presidentes de sus respectivos países miembros de la U.E.  José María Aznar y Tony Blair, al final salieron del mismo tal y como entraron.

Sin duda alguna esta guerra ilegal, también está en la base del expansionismo del yihadismo.

Nuestro sistema democrático en el fondo es imperfecto, como posiblemente lo sean los demás, permite a los que no comparten nuestra civilización penetrar en nuestras casas, en nuestras ciudades, en nuestros países, como aplicación del desarrollo al derecho de la libre circulación de personas y mercancías, debilitando de esta manera nuestra cultura, nuestra civilización. Lo que es un error, pero también es un error no impartir justicia  porque ello da argumentos a los enemigos de nuestro sistema democrático.

El posmodernismo lleno de complejos,  de sensibilidades, juntamente con un pacifismo mal enfocado, nos lleva a  rehuir situaciones de defensa lógica y proporcionada, conminándonos a situaciones de pacifismo cuando está en juego nuestra propia civilización.

Posiblemente ha llegado la hora de cerrar puertas a todos aquellos  que a la postre,  si no lo son, se convierten en los terroristas que nos matan.

Las políticas de algunos mandatarios, que han preconizado la “Cultura de las civilizaciones”, no han beneficiado en nada al mantenimiento de nuestra propia civilización, esa ingenuidad es más propia de un evangelista que de un político.

Hoy desgraciadamente tenemos que llorar  nuevamente a conciudadanos europeos a los cuales  sus mandatarios no supieron proteger, sencillamente estaban más preocupados por el vaivén de las bolsas, la prima de riesgo, que de proteger la cultura occidental y la seguridad de sus ciudadanos.

Isidro Carpio García
Secretario General
Partido Socialista P.S.