LA DEMOCRACIA TIENE SALUD DE HIERRO

elecc2015Se acabaron  las conjeturas, los análisis interesados,  las encuestas de consumo interno  y los debates superfluos de tanto aprendiz de politólogos. La jornada de ayer nos ha dejado una fotografía  como no podía ser de otra manera, hiperrealista, aunque algunos se sigan empeñando en transformarla en un colas o en un cuadro abstracto  donde cada una bajo la apariencia de entender dice la suya y cuando más alejada de la verdad, más atractiva  se convierte para algunos precisamente, en el fondo,  sencillamente porque  a los oídos de los  demás no queden como paletos o incultos.  

A mi juicio y para no caer en los errores de los demás diré  que el sistema democrático  ha demostrado su fortaleza, todo el que ha querido ha hablado con el voto, posiblemente se esperaba una mayor participación dadas las expectativas del momento, con todo eso de los partidos  emergentes, con todo eso de la política vieja y nueva, y fundamentalmente por tres factores a saber, en Cataluña por la segunda vuelta del pseudo plebiscito patrocinado por los secesionistas,  por la llamada regeneración democrática, falsa a todas luces, por la corrupción generalizada del partido del Gobierno , y otros que al parecer  sigue siendo perdonada en gran medida por determinado electorado.

La ciudadanía ha hablado y les ha dicho a los partidos políticos que ahora les toca a ellos gestionar su veredicto, ¿estarán a la altura de las circunstancias?, esa es la pregunta. ¿Determinados líderes se darán por aludidos?,  o por el contrario seguirán aferrados a sus escaños.

Nuevamente esta consulta electoral, nos ha dejado un mensaje, que no es otro, que la injusticia de nuestra Ley electoral donde el  valor en votos de los diputados dista mucho de ser igualitario y ni tan siquiera proporcional.

Nos ha dicho  que aún ganando se pierde, caso del PP, que ha dejado de percibir el apoyo de más de tres millones y medio  de sus  electores, y aún así sigue siendo el primer partido del arco parlamentario, pero cosa similar le pasa al PSOE que deja de percibir el respaldo de un millón y medio de sus apoyos electorales. Muy posiblemente, entre otras cuestiones, por su tibieza con la política del PSC   que durante tiempo ha jugado a todo, haciendo una política ambigua y camaleónica con referencia al derecho a decidir. Tal es así, que el PSC partido asociado pero independiente del PSOE ha pasado en los últimos años  de tener 25 diputados en el Congreso a 8 en la actualidad.

Por otro lado los llamados partidos emergentes, los de la regeneración democrática,  no alcanzan sus expectativas quedando a años luz de ser una alternativa real, solo recogen parte del desencanto de los seguidores de los grandes partidos, bien los podíamos denominar “los resabiados”  del sistema. Eso si, ponen una nota de color, hemos pasado del tradicional azul y rojo ha añadir otras tonalidades como el morado o el naranja, o sea, que la fotografía es más poli cromática y es de agradecer al igual que en la transición se pasó del negro al color.

También es de agradecer a estos partidos el desplome del nacionalismo, aunque algunos de ellos sigan jugando a la ambigüedad calculada como es el caso de Podemos, con lo que ellos definen el “estado constituyente plurinacional”, que algún día tendrán que explicar o decantarse, ya que pueden ganar votos por los que están por el “derecho a decidir” pero por el contrario perder por los que  entienden un Estado Federal sin asimetrías. 

A mi juicio y aceptando evidentemente el resultado electoral, podíamos hablar  de una pequeña injusticia del propio resultado, me estoy refiriendo a la desaparición de UP y D  como fuerza parlamentaria, pues con independencia de aptitudes internas poco deseables, si ha sido una fuerza que ha luchado denodadamente contra la corrupción y eso debería haber tenido su reflejo en las urnas, pero el lectorado es sabio y ha establecido sus prioridades. Algo parecido pasa con UDC, partido que ha desaparecido a la postre por su posicionamiento contra el independentismo sobrevenido de CDC.

Visto lo visto, llega el momento de las grandes decisiones políticas, por asumir responsabilidades y tener miras de Estado.

 Si algunos tenían la idea de la gran coalición de izquierdas, que la descarten, es imposible. En primer lugar porque los números no dan para mantener un gobierno estable, a no ser que se quiera gobernar en minoría y con un popurrí de partidos que no se soportan entre sí,  por su origen y porque la supervivencia de unos está en relación directa con la defunción del adversario.

Tampoco es posible el soporte  de los partidos nacionalistas o regionalistas como antaño, que haciendo de bisagra mantenían gobiernos minoritarios, pocos aliados le quedan al PP en este sentido, Coalición Canaria  tiene un diputado y el Partido Nacionalista Vasco seis, los demás están enfrascados en sus delirantes objetivos de independencia.

Si el veredicto que han dado las urnas, lo queremos ver desde el punto de vista de la profundización de la Democracia, deberíamos plantearnos la posibilidad de que el PP gobernara en solitario por un tiempo determinado, ello significaría la abstención del PSOE en la investidura del candidato del PP, que debería de ser de consenso, ya que a todas luces no puede ser Mariano Rajoy, primer sacrificio que debería asumir el Partido Popular.

El sacrificio del PSOE, pasa por la abstención y la contrapartida  debería ser  acotar este mandato  a término de un año, tiempo suficiente para los dos partidos mayoritarios, por eso no ha muerto el bipartidismo a nuestro entender, debiendo acometer la reforma de la  constitucional, que de entrada solo tocaría  un aspecto, el cambio de la Ley electoral y el correspondiente refrendo de la misma.

Inmediatamente se debería proceder a la convocatoria de nuevas elecciones, cuyos diputados elegidos en ellas gozarían de una mayor calidad de representación.

Este nuevo Parlamento, decidiría sobre el resto de reformas constitucionales que sin duda hacen falta  y que el pueblo en términos generales está demandando, mientras tanto algunos líderes políticos deberían de dejar de intoxicar a la ciudadanía con promesas de reformas constitucionales, pues no tienen la capacidad de hacerlas, nuevamente confunden a la gente con la ilusión y la realidad de ejecución, con la intención de seguir pescando en rio revuelto, lo que es poco honesto. 

La llave de la reforma constitucional, la tienen los partidos mayoritarios y es más, el PP por si solo podría parar cualquier tipo de reforma al tener más de un tercio de la cámara.


Isidro Carpio García
Secretario General
PARTIDO SOCIALISTA P.S.