ESTAMOS EN GUERRA

madatarios-paris1Estos últimos días todos estamos un poco o  muy indignados por los atentados cometidos en Francia, por el fanatismo religioso con resultado de 12 víctimas mortales,  en su mayoría trabajadores  del periódico  ‘Charlie Hebdo’ periódico que emplea la sátira como medio de expresión de la libertad. Es natural, que este sentimiento sea albergado por cualquier ciudadano civilizado.

Ante este resurgir de la yihad, que en definitiva no es otra cosa que la guerra santa, como mandato de la religión de los musulmanes, el Islán, contra  todo aquel  que no practica sus creencias, el combatir este hecho les hace mejores ante Al-lah  y les ofrece el paraíso en el la otra vida después de la muerte.

Hoy hay ciudadanos que intentan buscar paralelismos con las actuaciones del cristianismo de otras épocas, cuando su objetivo era la  búsqueda y captura  del hereje, situaciones acaecidas hace más de mil setecientos años, y que en un primer momento se circunscribían al ámbito de la Iglesia, después estas situaciones en la edad media pasarían a tener cobertura del poder civil, como es el caso del Pedro I, Conde de Barcelona y Rey de Aragón que en 1249, establece el primer Tribunal Estatal de la Inquisición, dicta crueles mandatos contra los judíos de  Gerona. La  detención de los supuestos herejes y puesta a disposición de los tribunales acaban con condenas de  herejía para la Iglesia Católica, las resoluciones de estos tribunales son refrendadas por el poder civil y son a muerte.

Para muchos y es cierto la constitución de tribunales de la llamada inquisición se sitúa en 1478  por los  Reyes Católicos, hace de ello más de  seiscientos años,  estos tribunales de la inquisición  se  extenderían a las américas, tiempo del descubrimiento del Continente americano y por tanto de colonización, también religiosa.

La Santa Inquisición acabo en España en 1834, durante la regencia de María Cristina de Borbón, siendo Presidente del Gobierno  Francisco de la Rosa.

Creo de interés estos datos, pues a nadie se le escapa que en España hubo una convivencia más o menos estable entre cristianismo y el islam, durante  más de 800 años que van desde  el año 714, cuando los musulmanes conquistaron el reino visigodo, hasta  la expulsión efectuada  en 1449 por los Reyes Católicos.

La convivencia   entre las distintas culturas  y fundamentalmente entre religiones que partiendo de un tronco común, se distanciarían  en el tiempo al aparecer el profeta “Muhammad”,  Mahoma, que en el año 610 funda el Islamismo, fue una realidad hoy impensable.

No cabe duda, que nuestra Historia, como tantas otras está llena de actos deleznables, vistos desde la perspectiva del tiempo, en su día  en 1894, la voz que se levantó en contra de las acciones de gobierno de España fue el cardenal francés Richelieu, personaje poco amigo de España, por la expulsión de 300.000 moriscos decretada por  el Rey Felipe III.

Hoy también  se enjuicia la colonización de América casi como un acto de piratería y de exterminio, la realidad nos demuestra que eso no fue así, las distintas culturas y sus razas siguen hoy día existiendo.

Hispanoamérica se ha enriquecido con nuestra cultura. España en el aquel entonces  era la nación más poderosa del mundo y con el descubrimiento del nuevo continente contribuyó al necesario desarrollo europeo. Las distintas  naciones europeas le siguieron en la definitiva conquista del continente americano. No se puede decir lo mismo de la conquista de los  territorios del Norte del continente Americano, donde prácticamente desaparecieron las culturas autóctonas y sus pobladores.

Estas políticas de devastación y de sometimiento, no las encontramos solamente en la conquista del continente americano, las encontramos en la antigua Grecia, en la fundación del imperio Romano, en otros territorios y civilizaciones. Así como en la desaparición de los mismos, no olvidemos que  el Imperio romano sucumbió ante lo germanos porque este tenía grandes carencias,  luchas internas territoriales, luchas de poder y una situación económica deplorable. Cuestión ésta a tener en cuenta ya que seguramente ha estado en el pensamiento de los autores del resurgimiento de la yihad.

Con estas afirmaciones no quiero negar que se cometieran actos que hoy estarían penados y  fuera de la Carta de los Derechos Humanos y de otras muchas convenciones defensoras de estos. Por eso mientras el mundo avanza en derechos y libertades, las civilizaciones se han de ir adaptado a la nueva situación, y no se puede ni se debe permitir una vuelta a la edad media.

Nuestra historia no nos  ha de generar ningún tipo de  complejo al defender nuestra posición en  el mundo, en defensa de nuestros derechos de libertad y en el desarrollo de una sociedad civilizada más justa. Ni es verdad que si alguien nos ofende tengamos que poner la otra mejilla, ni tampoco es cierto que tengamos  que repeler individualmente esta con más violencia. Para eso nos hemos dotado de un sistema llamado democracia que está basado  en el derecho  y un sistema de justicia.

Es la comunidad internacional la que debe de adoptar las medidas oportunas cuando sus miembros son atacados o ella misma en su conjunto, estas pueden ser complementadas con otras medidas de seguridad que puedan tomar cada país, siempre dentro del derecho internacional.

El posmodernismo español está lleno de complejos, o de sensibilidades, que incita a que los ciudadanos nos arrepentimos posiblemente de nuestro más brillante pasado. Nos quieren hacer rehuir situaciones de defensa lógica y proporcionada, conminándonos a situaciones de pacifismo cuando está en juego nuestra propia civilización. No cabe duda estas peroratas pacifistas están en el origen del desconocimiento de nuestra historia, de nuestra propia humanidad  y  no hacen ningún favor al mantenimiento de nuestra civilización.

La pretendida ocupación de los antiguos territorios musulmanes por un mandato religioso del profeta Mahoma,  es un ultraje a nuestra naturaleza como ciudadanos libres, cuyos sentimientos religiosos no deben de ser más que una cuestión personal, no trasladable al conjunto de la sociedad.

Nuestra arquitectura democrática la hemos elegido libremente, así se debe entender en una civilización democrática y laica, donde se puede profesar la religión que se quiera libremente, siempre que esta no atente contra los derechos humanos, bóveda de nuestro sistema de libertades.

Occidente está en estado de guerra contra el yihadismo, porque este ataca a los derechos humanos, no porque sea una manifestación radical de una religión, que también.

Nuestro sistema democrático en el fondo es imperfecto, como posiblemente lo sean los demás, permite a los que no comparten nuestra civilización penetrar en nuestras casas, en nuestras ciudades, en nuestros países, como aplicación del desarrollo al derecho de la libre circulación de personas y mercancías, debilitando de esta manera nuestra cultura, nuestra civilización. Lo cual en sí es un error, una cosa es el comercio que siempre existió y otra la libre circulación de las personas.

Hoy tenemos en el mundo occidental miles de “Caballos de Troya”, que están dispuesto a salir y atacarnos a la señal del correspondiente Imán que pueda sentirse ofendido ante el ejercicio de libertad de nuestros ciudadanos. O sencillamente porque un individuo adiestrado intelectualmente  al servicio de una religión, le haga valorar en un momento dado, una ofensa merecedora de castigo y se debe pagar con la vida.

No es verdad que todos seamos  ‘Charlie Hebdo’, ni mucho menos, hay entre nuestras filas Presidentes de Gobiernos que se manifiestan juntos a nosotros, ante el dolor del terrorismo, mientras en sus países se practican acciones contra los derechos humanos, repasar la lista de  los manifestados en la gran manifestación de Paris.

Pero eso no es todo, mirar los mandatarios que se exhiben en la cabecera de dicha  manifestación y preguntarles si su país vende armas a terroristas, sería bueno conocer una respuesta verdadera. Preguntarles cuantos de sus países permiten la vejación a las mujeres, preguntarles cuantos admiten la esclavitud sexual, preguntarles cuanto permiten la explotación de la infancia, preguntarles porque no se adhieren a los tribunales penales internacionales.

Si no se combate este tipo de terrorismo con todos los medios a nuestro alcance, aunque así se venda, es por algo.

No, no todos no somos  ‘Charlie Hebdo’, algunos si lo son, otros sencillamente unos farsantes.

Isidro Carpio García
Secretario General
Partido Socialista PS.