Españoles, tenemos un problema

El empleo del principio “ del que más tiene debe de pagar más” efectuado por  la Ministra de Sanidad  para justificar  la modificación del copago sanitario, copago que recae sobre los pensionistas, simplemente es una indecencia ya que su pretensión de repercutir este  proporcionalmente sobre las pensiones,  “debiendo  de pagar más, el que cobra más pensión” en principio dicho así, podríamos hacernos creer que estamos ante una ministra progresista y de izquierdas, y que utiliza un principio asumido por toda la gente de progreso, pero no es así estamos ante una ministra del Partido Popular, partido de derechas que destila ultracapitalismo por los cuatros costados.

Este principio y utilizado por la izquierda, en su concepción original, está basado en la aplicación de políticas fiscales, es decir,  quien más gane o tenga debe contribuir con mayor esfuerzo económico al erario público, es un criterio de solidaridad que permite hacer una sociedad más justa ya  que cada ciudadano contribuye de una manera proporcional de acuerdo a sus ingresos y no impide el desarrollo del individuo como tal.

Utilizar este criterio, del que más cobra que más pague,  en el copago sanitario en primer lugar es una manipulación para que el lego crea justa la medida de recaudar más a través del copago. Aquí habría que recordar  las manifestaciones del Presidente del Gobierno hechas a Europa Press, gobierno al que pertenece la Sra. Dolors Montserrat,

“Rajoy descarta con un “rotundo no” el copago sanitario. El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha descartado la opción del copago sanitario “con un rotundo no” cuando se le ha preguntado por esa posibilidad, según recoge el PP en un argumentario interno.

Ana Mato, posteriormente  lo implantaría, contradiciendo una vez más los compromisos del Partido Popular,  ahora  otra ministra del PP  pretende exprimir  aún más el copago sanitario, ya por si solo injusto, recaudando  más por este método.

La propuesta de Sanidad, pretende crear nuevos tramos a los ya existentes entre  los 18.000 euros y los 100.000 euros,  establecidos en una  ley que nunca debería haber

visto la luz y que sin más demora debería ser derogada, actualmente un pensionista que cobre 18.000 €  puede pagar hasta un máximo mensual de 8 euros; en el tramo entre 18.000 euros y 100.000 euros, abona hasta 18 euros al mes; y para aquellos que reciben una pensión de 100.000 euros, el tope mensual se eleva a 60 euros.

Los nuevos tramos, se establecen cinco grupos: de cero a 18.000 euros; de 18.000 a 30.000; de 30.000 a 60.000; de 60.000 a 100.000 y, por último, de más de 100.000 euros.

Un ciudadano pensionista y más los que no tienen pensión, a la vista de los datos aportados, se pregunta ¿quién son los privilegiados que cobran 100.000 € de pensión? La respuesta es fácil, básicamente los políticos que han dejado su cargo  como miembros de gobiernos o altos cargos en la administración.

Así que aquí lo primero que cabría corregir es el abismo existente entre unas pensiones y otras y esto no tiene nada que ver con el copago, sino con la desigualdad.

En segundo lugar es una desvergüenza del Partido Popular meter el dedo en la llaga de un colectivo como los pensionistas, que cada año pierden poder adquisitivo, sin ir más lejos este año el gobierno ha aprobado para aplicación en el 2017, un aumento para las  pensiones  de un 0,25% , cuando las estimaciones del  IPC estarán entre el 1,7%, y el 2% ,por los cual nuestros pensionistas perderán entre un 1,50% y un 1,75%  por aplicación de la ley de la reforma de las pensiones aprobada por el Partido Popular.

A la manipulación y a la desvergüenza podríamos añadirle la desconsideración a un colectivo que ha soportado durante la crisis el sostenimiento de muchas familias a las cuales el gobierno del PP mandó a la marginación  y la exclusión social.

Si bien estos pudieran ser criterios políticos por los cuales no se deberían tocar las pensiones, ni tan siquiera de esta manera indirecta y torticera,  evidentemente hay otros de índole legal y técnica, recordemos que las pensiones no son un salario, son el resultado de haber cotizado durante 35 años o más al mantenimiento de  la Seguridad Social, con independencia de haber pagado los impuestos correspondientes a  través del IRPF como cualquier otro ciudadano.

El haber esquilmado el fondo de reserva  ola caja de la Seguridad Social,  que ha pasado de tener un superávit en 2011 de 66.815 millones de Euros  a 15.300 en 2016, significa el desprecio que este gobierno para con sus mayores, mientras tanto se ha dedicado a rescatar Cajas de Ahorro por importe de más de 100.000 Millones de Euros, según datos del Banco de España

De los cuales con toda probabilidad y citando las mismas fuentes no recuperaremos 37.000 Millones de Euros.

Lo que dicho de otra manera, sí en España en 2016 éramos una población de 46.468.102  y sí a estos  les restamos un 12,6%  que es lo que representan los  inmigrantes en nuestro país, nos quedamos en una población  36.879.436 de ciudadanos españoles, por lo cual, cada ciudadano español habrá contribuido o contribuirá con 1.000 euros a la causa del rescate de las cajas de ahorro.

Si a este rescate bancario, le añadimos lo que ya está en puertas el Rescate de las infraestructuras, dígase R-3, R-5 u otras autopistas de peaje, así como túneles ferroviarios  o prospecciones petrolíferas, cuyo coste de indemnizaciones superaran los 5.000 Millones de Euros, estos nuevamente  serán soportados  por  todos los españoles, por las obras gestionadas bajo distintas figuras de contratos, gestión público-privada, formulas implantadas  por el Partido Popular y sus gobiernos, que solo benefician a empresarios amigos. Obras que son pagadas por dos veces por los contribuyentes una cuando se adjudican y otra cuando se rescatan.

Si a esto le añadimos el despilfarro de obras faraónicas, inservibles para el ciudadano, las amnistías a los evasores , las mordidas para  la financiación ilegal de los partidos, ya no solo tenemos un problema de gestión, tenemos un problema mayor, la crisis del sistema

Luego en España no tenemos un problema con las pensiones, tenemos un problema con nuestros mandatarios y su criterio de gestión de la cosa pública.

El calado de este problema se agrava cuando los interese económicos llevan a los partidos a realizar políticas que no le corresponden, siempre bajo una pretendida política del mal menor, convirtiendo a gobierno y oposición en una misma cosa bajo el juego “del poli bueno y el poli malo”, pero en el fondo juegan en el mismo equipo, es decir el neoliberalismo capitalista deshumanizante y  generador de las desigualdades sociales.