Entre la Matanza de Atocha, la Operación Galaxia, El 23 F y lo que ha venido después.

23Hoy treinta y tres años después de la última intentona  golpista del 23 de Febrero de 1981, las cosas se ven de una manera lejana en el tiempo y las generaciones que por aquel entonces estaban por venir,  ven esos episodios como una batallita que cuentan los abuelos a sus nietos sin más trascendía.

Evidentemente la verdad no es esa, esa batallita, no fue un hecho de un loco iluminado de la dictadura que acababa de ser vencida por la democracia. Esa batallita nos pudo devolver a todos los demócratas a la clandestinidad nuevamente y hacer de nuevo  a este país  el cortijo de unos cuantos.

Los españoles, las fuerza políticas, ya habíamos decidido emprender el camino hacia la democracia para eso se elaboró una  nueva Ley Fundamental, la Ley para la Reforma POLÍTICA que, no sin tensiones, fue finalmente aprobada por las Cortes y sometida a referéndum el día  15 de Diciembre de 1976.

Acabábamos de hacer una transición, que a la postre  vio la luz, pero que  estuvo a punto de perecer antes de nacer por los atentados de Atocha, la  noche del 24 de Enero de 1977, en donde morían 5 abogados laboralistas a manos de sicarios ultraderechistas añorantes del franquismo. Este acto de terrorismo se produjo como acto intimidatorio ante la más que probable legalización del Partido Comunista de España, con el que se estaban manteniendo conversaciones para su legalización, ese mismo año se legalizaría el PCE.

Este tipo de actos terroristas y golpistas, no eran casos aislados, sino bien al contrario, dentro las fuerzas Armadas y cuerpo de seguridad había muchos Generales y mandos  golpistas  proclives a acabar con la democracia y a derrocar a Adolfo Suarez, por aquel entonces Presidente de Gobierno, un hombre salido de entre sus filas y que había resultado ser para ellos un traídor al franquismo. Los golpistas contaban con que el Rey, si un acto de estas características triunfara, convocaría a todas las fuerzas políticas y militares, proponiéndoles  un Gobierno de unidad o de salvación.

Esta teoría, que años más tarde se repetiría, era la que manejaban los golpistas de la llamada Operación Galaxia, descubierta en Madrid  el 11 d Noviembre de 1978, por  ser delatados por  uno de sus componentes. Acabando así con la intentona golpista.

El golpe de Estado del 23 de Febrero de 1981 se produce en unas circunstancias políticas concretas, por un lado los militares no acaban de ceñirse al proceso democrático Ya refrendado por todos los españoles, como consecuencia de haberse aprobado  la Constitución, en referéndum.

 El Presidente Suarez, en su primer, mandato constitucional dimite, fundamentalmente por las presiones de sectores del Ejercito, una legislatura complicada con una moción de censura por parte de la oposición y el  no gozar en ese momento, de las simpatías del Rey.

Tras su dimisión el Congreso de los a Diputados está reunido para la votación de envestidura del nuevo candidato a Presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, en ese mismo momento se produce la intentona de golpe de Estado, dirigido por un Tte. Coronel de la Guardia civil, Antonio Tejero Molina, que secuestraría la soberanía nacional.

Pero hay que destacar en todo este proceso, que  las primeras Elecciones Municipales, la mayoría de los Ayuntamientos caen en manos de la izquierda, sin duda un detonante muy importante para los golpistas.

¿Por qué hago este relato? En primer lugar para decir que la democracia de la que hoy disfrutamos, seguramente imperfecta, nos la hemos ganado a pulso. En segundo lugar, porque no es de recibo que nos espeten, que realizamos un transición democrática arrodillados a las exigencias del régimen anterior y las potencias extranjeras. En tercer lugar porque yo lo viví de primera mano toda aquella experiencia de vida, y no digo que no, asustado en algunas ocasiones, por no saber dónde íbamos a ir a parar, porque teníamos familias y porque teníamos conciencia de lo que nos había traído la guerra civil.

Hoy aquellos que  se declaran más de izquierdas que nadie, posiblemente herederos políticos de aquellos que mientras algunos trabajábamos para el Socialismo democrático, todavía hoy piensan en Leninismo o cualquier otra filosofía alejada del sentir democrático.

Luego están los más demócratas, los que reparten carnets de pureza ideológica, que tal y como están las cosas, parece que piensan en política  esperando a que alguien saque las oposiciones, a no sé qué cargo público-político, para medrar en ella y tener un puesto vitalicio. Recuerdo que en aquella época,  la mayoría de Alcaldes y concejales no cobrábamos sueldo, y por tanto no se cotizaba a la seguridad social, y perdíamos años de vida laboral, ni teníamos privilegios para jubilarnos antes que los demás, y mucho menos sueldos  astronómico, claro que nosotros estábamos allí por vocación política y de servicio.

Isidro Carpio García

Secretario General del Partido Socialista