EL MANIQUEISMO LES ENCUBRE

Cuando acaben las  escaramuzas, para evitar las responsabilidades, a lo mejor los dirigentes de los Partidos Políticos se dan cuenta que ellos también son responsables y es por ello, el porqué de no tomar decisiones que echen de la vida pública a los corruptos, ya que a los amigos, colaboradores sobre los que debería recaer el castigo a lo mejor les  ponen colorados.

Con esta frase quiero resumir la tibieza, que en términos generales muestran los partidos políticos tradicionales que han tenido tareas de gobierno, en esta o aquella otra institución pública a la hora de Regenerar la vida política del país.

Debe de ser que esta palabra, Regeneración, es mágica y parece que sea la pócima para todos  los males. Cuidado a ver si de tanto usarla al final tendrá otro sentido como por ejemplo: tapadera, encubrir, pacto desleal etc.

Hoy los dos grandes partidos se apresuran en “petit comité” a hacer un pacto contra la corrupción, base para la regeneración política,  pretenden llevar al código penal nuevas figuras delictivas como la “financiación ilegal de los partidos políticos” o el “derroche de los fondos públicos” claro que también se une a la fiesta el Presidente de los jueces con aquello de que tenemos un código  penal pensado para quienes roban gallinas,  la verdad, éste lo aplican de maravilla, así el ciudadano sin recursos se queda atónito con las sentencias ejemplares que recaen sobre enfermos de drogadicción o sobre aquellos que el estado de necesidad les obliga a robar para alimentarse.

Si el Consejo General del Poder judicial fuera “ejemplar” a lo mejor se merecería nuestro crédito. No tengo muy claro si esta frase es una excusa, o es un no tenemos armas para combatir a los poderosos, o simplemente es un intento de congraciarse con el pueblo. Si esto fuera así estaría mandando un mensaje a la clase política que desde la transición no ha aprobado leyes que les permitan perseguir a los grandes delincuentes de cuello blanco, señorías, diputados, gobiernos de turno tomen nota.

Perdonar este inciso,  vamos a eso del pacto anticorrupción,  con independencia de que sea oportuno o no por estrategia política,  lo que hay que analizar es si es necesario. El hecho de que haya más de 1.700 causas abiertas por corrupción, más de 600 imputados  y no más de una veintena en la cárcel, según el informe del Consejo del Poder Judicial,  resulta podría parecer a la vista de los partidos que la culpa es de no haber hecho un pacto anticorrupción. 

¡HAY QUE TENER BEMOLES! Así que los estatutos de los partidos, que contemplan fórmulas para la buscar democráticamente al candidato idóneo para este u aquel puesto,  no sé si después de lo visto se debería hacer por sorteo y al margen de cualquier reglamento de los partidos. Tal vez se haga,  en función de las influencias que tenga postulante en el entorno de la dirección del partido de turno. Como veis sigo siendo a mis años un ingenuo hasta casi me avergüenzo de ello, resulta que aquello de la honestidad contrastada del candidato y la supervisión que deberían hacer las ejecutivas sobre las funciones y gestión de sus hombres-mujeres al frente de responsabilidades públicas, es una patraña.

Dicen que el poder corrompe, y parece que para algunos es una máxima inequívoca, máxime cuando dejan dentro de una organización política que algunos se perpetúen en el cargo con todos los parabienes de sus directivas.

Visto desde mi perspectiva, hay una responsabilidad por parte de los partidos por no ejercer su vigilancia a la que están  obligados, el mero hecho de realizar un Pacto Anticorrupción, no es otra cosa que la asunción de esas responsabilidades “in vigilando”.  Claro a destiempo como casi siempre.

Nuestro código Penal,  del año 1995, al que se viene reformando con una asiduidad media de seis meses desde su aprobación, ha dado oportunidades al legislativo, partidos, para la introducción de la modificaciones que se pretenden ahora, que visto desde la reflexión de mi analisis no tienen sentido, ya que por ejemplo la figuras delictivas propuestas  “ derroche de caudales públicos” bien podría aplicarse el delito de “malversación” y si bien es cierto que no existe la figura del delito de “financiación ilegal de Partidos Políticos”, no es menos cierto que si se investiga la procedencia de ese dinero, seguramente nos encontremos con delitos como: blanqueo de capitales, negociaciones prohibidas para funcionarios, administración desleal, tráfico de influencias, delitos fiscales y otros muchos, por si se quiere recordar existe la ley de Partidos políticos que dice como se han de financiar estos.

Una vez más estamos ante una cortina de humo, que intenta desviar nuestra atención sobre otros problemas sin duda de mayor transcendía, y no digo que esta no sea grave pero subsanable de inmediato, basta con que echen de sus filas a todos los corruptos y dejen a los tribunales trabajar, eso sí con diligencia, que el patio no está para demoras.

Hoy nos preocupa más un pacto para salir de la crisis, la recuperación del estado del bienestar, así como el modelo de Estado que queremos, que un pacto anticorrupción para ver que tratamiento le damos a los delincuentes de cuello blanco, y si estos han de dimitir cuando son imputados o cuando se le abra juicio oral. 

Repito nuestro Código Penal, archí- reformado  tiene suficientes figuras delictivas como para encausar a todos estos delincuentes y la Ley de enjuiciamiento Criminal tantas garantías como para que no vaya  a la cárcel ningún inocente, lo que está por ver es si los Partidos Políticos afectados asumen sus responsabilidades políticas de una vez por todas y sacan de sus filas a los corruptos.

 

Isidro Carpio García
Secretario General
Partido Socialista (PS)