EL COSTE DE SER MUJER

El costo de ser mujerEn abril del pasado año la Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e igualdad, Ana Mato se atrevió a criticar duramente a la Unión Europea, en la inauguración del Seminario Europeo de Buenas Prácticas para erradicar la Violencia de Género. Alegando falta de datos, sin estos  era imposible saber cuántas mujeres morían a manos de sus parejas o ex parejas en Europa.

La Sra. Ministra, obviando la realidad, argumento que la carencia de datos, lleva a la invisibilidad de la violencia de género y aseguró que solo con un exhaustivo conocimiento de los datos en esta materia se podría avanzar.

Sin embargo ese mismo año vende a bombo y platillo la implantación de nuevos  conceptos  para ampliar las estadísticas, por ejemplo por un lado amplia la estadística incluyendo en la misma a los menores que quedan huérfanos, sin embargo por otro lado excluye de dicha estadística  a las mujeres que siendo víctimas, no han sido hospitalizadas por un tiempo superior a las  24 horas. Lo que a todas luces no deja de ser una manipulación de las mismas, en la búsqueda de un resultado menos abultado de lo que es en realidad.

Es doblemente  penoso y triste que sea una mujer la que lidere estas políticas tan alejadas de la realidad y de la solución a este problema social, se diría señora Ministra que su escasa capacidad para estos menesteres se debe tal vez a la poca memoria que ya ha demostrado en otras ocasiones, como no saber que tenía un Jaguar aparcado en su garaje. ¿No le parece a Ud.? Tal vez ha llegado el momento de plantearse hacer algo positivo contra la lacra de la violencia de género. Creo sencillamente, que Ud. podría contribuir a esta causa de una manera eficaz,  dimita, váyase a recordar los nombres de los medicamentos que elimina de las listas de pago por la Seguridad Social y si esto también le resulta difícil, intente recordar el que color de su nuevo automóvil, o aún mejor dedíquese a preparar la próxima fiesta de cumpleaños de sus hijos, con o sin facturas, lejos de la realidad que es capaz de falsear y no resolver.

La “descastada” Ministra omite malos tratos, vejaciones, insultos, amenazas, palizas que no requieren hospitalización, tal vez una bofetada o dos, un brazo partido, uno o varios puñetazos, patadas, empujones, un ojo morado, una caída por la escaleras, una puerta mal cerrada, en definitiva un suma y sigue en el retroceso hacia la erradicación de una violencia impropia de una sociedad civilizada.

La violencia de género existe, es un hecho deplorable, corresponde al Gobierno en primera instancia, la búsqueda de soluciones con todos los medios a su alcance la extinción de  la misma. Ahora bien si insistimos en falsear la realidad con discursos torticeros, mucho nos tememos que la solución está lejos.

En el paupérrimo discurso de la Ministra esconde una vez más la imposición de unas políticas enmarcadas en el contexto de una  ideología carente de sensibilidad hacia los derechos humanos.

En los tres últimos años se ha recortado el 30% en prevención de la violencia de género.

Las ayudas y subvenciones para programas de asistencia social para mujeres maltratadas no se libran de recortes, cae un 25%.

Fomento de empleo y formación femenino sufre una brutal caída, el 94%. Obviando así una parte importante del principal problema que se enfrentan la mayoría de las mujeres maltratadas, su capacidad de autonomía para rehacer su vida.

En la última década han sido asesinadas 658 mujeres a manos de sus parejas o exparejas en nuestro país. El número de huérfanas y huérfanos asciende a cincuenta y cinco.

En lo que va de año la cifra asciende a 21 mujeres asesinadas, la fecha de la última actualización es el 11-abr-2014, tres de estos casos están en proceso de investigación. Solo seis de ellas habían denunciado, cuatro habían solicitado medidas de protección que por una razón u otra no estaban en vigor en el momento que atentaron contra sus vidas.

El conocimiento de las causas nos llevará a la solución del problema, todos los datos son de vital interés para ello, el obviar datos o el torticero uso de los mismos es un freno continuo para erradicar esta lacra.

La igualdad entre hombres y mujeres es de vital importancia, ninguna mujer debe estar sometida ni por la fuerza, ni económicamente, ni psicológicamente, estos preceptos deben ser inculcados desde la infancia. La educación en el respeto, igualdad y fraternidad debe ser desde la cuna, por encima de dogmas y creencias que mantienen una jerarquía entre hombres y mujeres en detrimento no solo de la mujer sino de toda la sociedad.

María Marcos González
Secretaria de Organización
Partido Socialista