DESPUES DE LA TEMPESTAD VIENE LA CALMA

congresovacioSupongo que al igual que yo, otros muchos se preguntaran ¿para qué han servido estos setenta y un días que han transcurrido desde las elecciones? Para algunos con toda seguridad, ha sido una pérdida de tiempo, para otros los cinco minutos de “gloria” que todos los ciudadanos de una manera u otra perseguimos, pero espero que para la gran mayoría de los ciudadanos españoles este tiempo haya servido para darse cuenta que en democracia no solo vale votar y con ello ya hemos cumplido.

La democracia también consiste en procedimientos, tiempos y formas, aunque no seré yo el que anteponga las formas al fondo, pues estas han sido una máxima de la derecha cuando le han faltado criterios o argumentos para rebatir un discurso, una acción o simplemente para justificar  lo injustificable, creando el paradigma “del saber estar” con que la frase de lo “políticamente correcto”,  desde mi forma de pensar, no es más que una manera de coartar la libertad de expresión.

Pero este tiempo si nos ha dejado ver con toda nitidez, el fondo, prescindiendo de los exabruptos que se han pronunciado desde la tribuna de los oradores, hoy llamados portavoces de las distintas fuerzas políticas.

Dado que yo soy de los que opina, que vamos directamente a un nueva convocatoria de Elecciones Generales, si me gustaría que los ciudadanos ante una nueva consulta y contrario a lo que opinan algunos expertos, si cambiará el panorama político de este país, vamos que el resultado de las mismas se parecerá bien poco al actual. Y además creo que será así.

Bien es cierto que  no soy poseedor de la “bolita de cristal” como al parecer tienen  algunos, pero si estoy convencido de la inteligencia de mis compatriotas, y sé que si algunos quisieron ver un nuevo estilo de política en formaciones como Podemos, que patrimonializaron el espíritu del 15 M,  o mejor dicho la indignación de la ciudadanía. Hoy están convencidos de que lo que les vendían no eran nuevas políticas, lo que  les vendían, eso sí  disfrazándolo, eran antiquísimas políticas desarrolladas a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

El comunismo o las dictaduras de todo tipo, ha sido abolidas a lo largo de estos años y casi  siempre después de algún conflicto bélico, porque es la única manera de acabar con ellas, a excepción de España, donde se impuso la cordura y la grandeza de la política a través de una transición que aunque algunos les pese fue modélica hasta en sus errores.

También todos hemos podido observar los planteamientos políticos de aquellos que coinciden con el terror como forma de hacer política. Hemos visto aquellos, que hablan de justicia social y democracia como los pilares del secesionismo, al igual que hemos visto aquellos que confunden el progreso con arrodillarse a las políticas neoliberales que otros les imponen desde despachos, que no parlamentos, dedicados realmente hacer de este mundo, un mundo desigual, donde les importa muy poco o mejor dicha nada que las gentes huyan de sus países de origen por guerras concertadas desde estos mismos despachos.

Verdaderamente hay tres peligros que están al acecho, el evolucionismo político, que pretenden algunas fuerzas políticas, con un discurso de sofistas bien pagados, donde se les llena la boca de democracia ,cuando no saben lo que es, y evidentemente menos la practican. Hay un segundo riesgo que podríamos llamar de los banderines de enganche, que proviene de los grupos secesionistas catalanes, apoyados ideológicamente por los podemitas y sus confluencias alentados por  el llegado a última hora, el delincuente Otegui. 

Y como no hay dos sin tres, seguimos teniendo el riesgo del inmovilismo, también representado por el Presidente en funciones Sr. Rajoy, el que ha hecho que esta España sea cada día más pobre y más desigual, el que ha hecho que España pierda su importancia en el concierto de naciones y en Europa, el que ha hecho posible el enriquecimiento de los suyos a costa de los más humildes. El que ha hecho posible la corrupción y las amnistías para los evasores de capitales  y el fraude a la hacienda pública.

Por eso este tiempo ha sido de provecho, porque una cosa son los programas electorales y otra muy distinta es conformar un programa para gobernar con otras fuerzas políticas donde primen las medidas de emergencia social, el rechazo a las pretensiones secesionistas y a los  experimentos políticos de laboratorio, aunque estos dialécticamente aboguen por una filosofía a la que dicen pertenecer desde posturas pseudofasistoides.

Estas mis reflexiones que quiero compartir, van dirigidas fundamentalmente a aquellos ciudadanos, que un día se sintieron indignados como yo, por las políticas neoliberales  de un gobierno injusto y  posiblemente de una oposición ineficaz, que vieron en los que aprovechando lo que llamaron la regeneración democrática y política de este país, una posibilidad de cambio y por ello les votaron.

Como se ha podido observar en estos días lo que votaron sin  saberlo fue al oportunismo político, ya que los autores de esta denominada nueva Política son audaces en sus estrategias de engaño, que en definitiva lo que persiguen es el  poder por el poder.

Isidro Carpio García
Secretario General
Partido Socialista PS