DECADENCIA

Los secretarios generales de UGT y CC.OO de Cataluña, Joan Carles Gallego (izquierda) y Josep María Álvarez (derecha), respectivamente / FOTO: TV3

Los secretarios generales de UGT y CC.OO de Cataluña, Joan Carles Gallego (izquierda) y Josep María Álvarez (derecha), respectivamente / FOTO: TV3

Todas las mañanas al levantarnos, tenemos como habito leer la prensa, escuchar alguna emisora de radio, mientras nos afeitamos, o incluso conectarnos a  internet  y echarle un vistazo a los digitales,  ya con una taza de café en la mano, según nuestra preferencias, todas ellas respetables  desde la pluralidad democrática.

De todas formas, este habito, también se va perdiendo en términos generales,  desde el hastío que  se padece de  un tiempo a esta parte, por las constantes noticias de corrupción, paro, hambruna,  a las que no se ponen solución.

También incide, y posiblemente tengan razón, la ciudadanía, que la información se desvanece ante el partidismo de los llamados medios sociales de comunicación, o lo que les lo mismo, la imparcialidad desaparece ante la subvención, excepto raras excepciones de profesionalidad que las hay.

Al igual que sucede con  medios, también pasa en oras esferas de la sociedad, un ejemplo claro son los Sindicatos, que no han tardado mucho en acogerse  a una reforma laboral, criticada hasta la saciedad por perversa y retrograda entre los trabajadores de nuestro país y en organizaciones europeas. Dentro de poco hasta la defenderán, sino tiempo al tiempo.

Estos son los mudéjares del sindicalismo, que han abrazado, en este caso, la religión del neoliberalismo, e incluso algunas de sus organizaciones, como pasa en Catalunya el nacionalismo.

Han dejado aun lado la lucha por los puestos de trabajo, han bajado las manos ante la batería cavernícola de legislación  del Gobierno en materia laboral y de políticas sociales como las relacionadas con las pensiones, han preferido pactar ERES,  no salir a la calle, mantener en silencio las protestas, no huelgas generales.

El Gobierno les impone una falsa Paz Social, no vaya a ser que suba nuevamente la prima de riesgo, la   lucha contra la desigualdad, revindicar políticas productivas, inversiones publicas , no va con ellos, ellos ya llevan veinte años en sus poltronas  sindicales, han montado sus negocios y han concertado su estabilidad económica, eso si a la americana, todos sabemos como se negocia esto, tanto me das, tanto pacto. Eso sí, la banca no la toquemos, no siendo que nos salpique, como así ha sido.

Desgraciadamente habría que plantearse, si ese papel que les concede la Constitución de interés Público, sigue siendo vigente, pues más bien parece de interés privado, y permanecer a la  sombra de Gobiernos, fundamentalmente esto sucede cuando estos son de derechas, y por si fuera poco, ahora se convierten en correa de transmisión, como en Cataluña, de la Asamblea Nacional de Cataluña, organización pagada por el Gobierno del Presidente de la Generalita Sr. Mas,  para dirigir los faustos del independentismo catalán, como diría algún Presidente del Congreso “Hay que echarle güevos”