CUANDO SE PIERDE EL NORTE

cristinaDa lástima, porque no decirlo, pena, aunque no sin cierto grado de comprensión y entendimiento, cuando ves por esos campos de regional algún jugador de fútbol o de cualquier otra disciplina, arrastrando  sus excesivos kilos y años y lo mejor que puedes decir de ellos  es que “todavía se le ve la clase de antaño”  para que  a continuación cualquier próximo te espete “el que tuvo, retuvo”. Pues si señor eso es cierto, pero hay que saber envejecer con dignidad y que la gente te recuerde como aquel gran jugador que fuiste.

Muchos os preguntareis, los que me leéis habitualmente ¿a qué viene este tipo de manifestación ahora?  Si yo normalmente escribo sobre crítica política, pues bien, no es que ahora me vaya a convertir en comentarista deportivo, aunque bien mirado seguramente me hubiera dado más alegrías que el tener que denunciar constantemente casos de corrupción  o recortes sociales, o las derivas políticas que algunos manifiestan y  que nada tienen que ver con la filosofía política que dicen profesar. Tal es así, que a nuestro principal personaje le sucedió lo mismo con su repentina conversión al independentismo.

Desde hace algún tiempo vengo observando como un determinado ponente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Públicas del Congreso de los Diputados  del año 1978 y a la postre miembro de la Comisión constitucional, uno de los  siete llamados “Padre de la Constitución”, Miquel Roca  Junyent, se esfuerza sobre manera en la defensa de la Infante Dª Cristina.

Esta sería normal en un profesional de la abogacía, pero nuestro personaje, seguramente superado por los acontecimientos no duda en poner en riesgo y en evidencia tanto su buena o mala  fama como político constituyente, como sus conocimientos legales, ya que desde  que acepto el encargo de la defensa de la infanta nos regala los oídos con frases que van desde lo políticamente correcto inicialmente, como” Quiero que se haga Justicia”, “ Quiero que a la Infanta se la trate igual que a cualquier ciudadano” a afirmaciones muy cuestionables como en España no hay presunción de inocencia”, para pasar últimamente, a frases  altamente impropias del personaje  que  las pronuncia, como altamente denigrantes  para la persona a quien van dirigidas,  se manifiesta de esta manera “a la Infanta se la imputa por ser quien es”.  Sr. Roca, sin duda confunde deseo con realidad, se la juzga como supuesta delincuente. No estamos en un contexto de novela rosa, si me permite, le recuerdo  que estamos en un proceso penal.

Sin entrar en la estrategia que su equipo ha pertrechado para su defensa, que por cierto es motivo de risa y mofa en ámbitos jurídicos,  ya que esta se basa en que  la Infanta actuó “por fe y amor por su marido”   por dicho argumento  Vd. está  “absolutamente convencido de la inocencia de la Infanta, y esa inocencia pasa obviamente por su fe en el matrimonio y el amor por su marido”, es sin duda la argumentación más rocambolesca y novelesca vista en una causa de delitos contra la hacienda pública y blanqueo de dinero. Esa misma razón argumentó  Isabel Pantoja, actualmente en la cárcel.

Es evidente que dicha argumentación no está ni como atenuante en ningún texto legal. Tal vez podríamos encontrar “algún tipo de enajenación mental transitoria”, por cuestión de amores, pero no es el caso.

También hemos escuchado alegar ignorancia, poca o nula preparación para llevar las riendas de la economía familiar, a pesar de ser miembro de los distintos consejos de administración de las empresas Nóos y  Aizoon, utilizadas para delinquir, así como trabajar a su vez en una entidad bancaría, como es en el caso de la Infanta.

 Por lo visto hay un virus que ataca a  las esposas de determinados presuntos corruptos, que las convierten en analfabetas, sí, esas mismas que presumen en tiempos de bonanza de conocer entramados empresariales o  las cotizaciones de la Bolsa y no se les escapa cual fue el último modelo de Versace.

Con estas argumentaciones ha conseguido, como por otra parte era natural, que el juez Castro la haya imputado y que obre en  poder de Dª Cristina un Auto Judicial de apertura de juicio oral.

No sabemos las razones  que  tuvo D. Juan Carlos para contratar los servicios del Sr. Roca, sin duda tuvieron que ser poderosas, seguramente más  políticas y estratégicas que de garantías sobre el resultado exitoso de la causa. Supuestamente lo que se buscaba era  el impacto social  al proponer un nombre ligado al constitucionalismo, como fórmula de transparencia y de dar por bueno el resultado, presumiendo, ya que el éxito de este se daba por hecho, es decir el desarrollo de la causa seria: Urdangarin, su socio Torres y la esposa de este pagarían el pato, la realeza no delinque.

¿Será por este planteamiento por el que hemos tenido un Fiscal  que más que ministerio público parecía un abogado de parte? Claro que con lo que no se contaba, era que hubiera un Juez trabajador conocedor de su función que no se ha doblegado incluso a los insultos del fiscal a la profesionalidad del mismo. ¿Será por eso, por lo que el Sr. Roca padre de la Constitución ataca lo que no es recurrible, con insultos al juez y acusando a este de “Corruptelas”?, creo que el Juez Castro ya les invitó a que pusieran la correspondiente querella por prevaricación, tanto al fiscal como a la defensa ¿a qué esperan?

Estas tácticas y estrategias son más del Político medrador, al que nos tenía acostumbrados Roca, que al”jurista”. Tal vez hasta me equivoque y solo sean estrategias del comerciante  que es lo que es, en realidad el Sr. Roca.

Espero que por sus actuaciones en los tribunales, en defensa de la Infanta, no hubiera previsto ser Duque de Roca y Junyent, lo digo para que no tenga que añadir al incipiente fracaso jurídico, su fracaso de delirios de grandeza.

Como político ha defraudado a propios y extraños en muchas ocasiones,  nunca se ha mojado, siempre a la sombra de Pujol, hasta que partieron peras por denunciarse  entre ellos por cuestiones de corrupción.

No hace mucho  manifestó que es notoria  su radicalización sobre el nacionalismo, su prepotencia le hizo decir aquello “Yo conozco al dedillo la Constitución española y no hay nada en ella,  ni un solo artículo, que impida a Cataluña convocar una consulta para decidir su futuro…, una vez más se equivocaba. También dijo aquella otra “lo de Cataluña no es un problema jurídico, sino político y hay que resolverlo por vía política”.

Para el letrado Roca, la Constitución del 78 que él ayudó a parir es hoy papel mojado, porque frente a la “legalidad española” se yergue la “legalidad catalana”.

Sr. Roca, siga Vd.   enriqueciéndose a costa de los distintos consejos empresariales de los que es miembro, a los que llegó a través de la Política, pero si un día colaboró al nacimiento de la Constitución, y la juró, no insulte a uno de los poderes del Estado por su ambición desmedida, su tiempo es pasado y querer seguir jugando en división de honor, hace que nos dé  sencillamente pena.

Isidro Carpio García
Secretario General
PARTIDO SOCIALISTA. PS