CUANDO COMIENCEN A TEMBLAR LAS PIERNAS

tresLa consellera de Presidencia, Neus Munté  manifestó “Me gustaría que creyera sinceramente la voluntad del Govern de cumplir con todo aquello que ha aprobado el Parlament”, ha dicho sobre la resolución independentista anulada por el Tribunal Constitucional (TC) y sobre el plan de choque social pactado con la CUP.

La CUP exigió el  pasado miércoles (16.03.16) al Govern que sea firme con el despliegue de la hoja de ruta independentista y la consellera de Presidencia, Neus Munté,  respondió: “No nos temblarán las piernas”.

De estas palabras ya han transcurrido varios meses y las cosas parecen que han cambiado, hemos pasado de la afirmación categórica de hacer un Referéndum Unilateral de Independencia ( RUI)  y de la desconexión de España en 18 meses a pedir  al gobierno de España  un referéndum para Cataluña pactado, que dicho sea de paso tan inconstitucional es lo primero como el segundo,  también sea dicho de paso, parece que algún problemilla podría acarrearle al ex-presidente de la Generalitat Sr. Mas así como a sus compañeras de gobierno la Sra. Rigau y la Sra.Orega, amen de  la Presidenta del Parlament de Catalunya la Sra. Forcadell, por sus veleidades independentistas y desobediencia a los tribunales. Todo huele a inhabilitación cuando menos. Así ya habrá nuevos mártires en el santoral del nacionalismo que poner en los altares, los anteriores ya se estaban quedando un poco en la edad de piedra. Esta también es, supongo yo, una forma de regeneración Política.

Por otro lado  si tenemos en cuenta los apoyos mostrados en la celebración de la pasada Diada de Cataluña, donde la concurrencia  ha descendido en un millón de personas, ustedes mis lectores, estarán conmigo que algo está cambiando ya sea por hartazgo, por desilusión o por motivos más espurios, creo que deben hacérselo mirar.

Parafraseando a Pérez- Reverte, hasta ahora el tema catalán ha estado situado en el folclore, al cual se han apuntado todos los que tenían ganas de fiesta y si esta era pagada, aunque fuera con dinero público, mejor. Otros se apuntaban a estas algaba radas por no ser señalados por sus vecinos, había que ser más nacionalista que nadie, sobre todo si sus apellidos no se escribían en la lengua vernácula de Salvador  Espriu.

El problema lo tienen ahora los promotores del independentismo y sus seguidores, cuando llega la hora de la verdad, estos los promotores fundamentalmente, se encuentran en un callejón sin salida, tienen que dar una solución, pues son muchos los que engañados seguramente, se vieron atraídos por cantos de sirenas con la palabra dada sobre una  tierra prometida donde crecían los dineros de los arboles como si de hojas se tratase, donde todos vivirían mejor, no habría paro, ni  hambruna, la que en buena medida  precisamente generaron los que prometían el cielo terrenal, mientras engordaban sus cuentas corrientes aquí y allá.

Este nacionalismo, más propio de una situación psicológica de contagio por sugestión  que producto de la reflexión o del raciocinio, está en desbandada, aunque todavía haya determinas resistencias al abandono, fundamentalmente porque en todo este proceso se ha identificado mucha gente, se les ha pillado  con el carrito de los helados, empresarios, actores, funcionarios y un largo etcétera del elenco de profesiones y  entidades, el volver con el rabo entre las patas a nadie le gusta. Pero todo se andará.

El tener una determinada edad tiene su ventaja, algunos hemos visto como prohombres del “seny catalán”, otra milonga del hecho diferencial de Cataluña, acuñada o registrada por el nacionalismo y comprada  por todos aquellos que querían buenas relaciones políticas con los nacionalistas, imponía medallas de hijos predilectos a dictadores  después de una guerra civil, hoy incluso los que en teoría  son más  izquierdosos mantienen figuras ecuestres de estos en sus calles o exponen bustos del dictador.  

Pero para muestra  basta un botón y que  bien podría ser el paradigma de muchas otras situaciones.

Imagínense el temita de la creación de las llamadas estructuras de estado, pongamos por caso la “Hacienda propia de Cataluña” donde un ciudadano decide presentar su declaración de renta en la hacienda catalana, y como esta a pesar de la “desconexión con España” es ilegal para el Estado Español, al que pertenece Cataluña y como consecuencia de ello sus habitantes son españoles a la vez que  contribuyentes tanto las personas físicas como jurídicas establecidas en Cataluña, sin entrar en más detalles, el gobierno español a través de la Hacienda pública les exige la correspondiente declaración y el pago de los correspondientes impuestos, si hubiera a lugar el mismo.

¿Que haría ese supuesto buen catalán que contribuyo a la hacienda de catalana? ¿Se negaría a presentar su declaración? supongamos que es de los convencidos y así lo decidiera, entonces la Hacienda Pública iría contra él con todo el peso de la ley, le sancionaría, le embargaría las cuentas bancarias y hasta podría ir a la cárcel. Pero supongamos que a nuestro “buen catalán” tan solo se le embargan sus cuentas bancarias.

Nuestro “buen catalán” iría al Banco y les diría entréguenme mi dinero, el estado español no es nadie para embargar mis cuentas, ¿alguien se cree que el banco le haría caso y le liberaría los saldos retenidos?  ¿O se iría a la administración catalana a buscar amparo?

Mucho me temo, que se quedaría sin el dinero aportado a la hacienda propia de Cataluña, tendría que contribuir a la Hacienda Pública de España, amén de hacer frente a las sanciones correspondientes si quiere seguir disfrutando de su dinero depositado ya sea el Banco de Sabadell, la Caixa , o en cualquier banco.

Posiblemente aquí habríamos pasado de folclore a la realidad y  estoy seguro que le comenzarían a temblar las piernas.

Imagínense al funcionario adepto al nacionalismo que se presta a la realización de servicios para la realización de un referéndum ilegal, muy posiblemente se le despediría o inhabilitaría, ¿su servicio a la causa independentista estaría compensad con un puesto de trabajo en la nueva administración catalana?, cuando esta está en bancarrota, y que hoy sobrevive gracias al FLA (Fondo de Liquidación Autonómica) que permite pagar a funcionarios y proveedores.

Este nacionalismo o independentismo nacido de teorías conspiratorias contra  España, fraguado por Sres. feudales con corbata y lacayos arribistas, pone a los pies de los caballos a miles de hombres y mujeres que lo único que desean es vivir en paz.   Ello lo sustentan en su propia Historia y que sin pasar página de los acontecimientos de la misma, la de todos, la real no la inventada,  la entienden como verdadero pilar para el fomento de una sociedad más justa e igualitaria.

Al capitalismo catalán apoderado del sentimiento de identidad de las gentes de estas tierras, solo le queda para seguir con esta locura del independentismo sobrevenido, arengar a las masas, imitando a otros nacionalistas de triste recuerdo, esta vez no lo harán desde  la Plaza de Oriente, será la Plaza Sant Jaume, para posteriormente sacarlas a la calle e ir contra  la España Constitucional. Lo que nunca hicieron los nacionalistas de 1714, a los que se hace referencia constate, ellos lucharon por España y por acabar con un régimen de monarquía absoluta, aunque su  problema fue que se situaron en el bando de los perdedores.

Otras intentonas de declarar el Estado Catatán lo fueron contra la Republica y el gobierno constitucionalmente establecido, parece ser que este es el modelo a seguir por los Puigdemont, las Munté, las Rigaus, las Ortegas, los Mas y otros , gobernantes en Cataluña.

Yo no sé, si a la Sra. Munté, le temblaran las piernas o no, en la cruzada que han emprendido, o como otros abandone en la refriega, pero lo que si se es que a muchos ciudadanos catalanes, españoles para más señas, a pesar de su valentía, no solo le temblaran las piernas sino que arruinaran a sus familias por una causa  que los dirigentes políticos nacionalistas han llevado por la vía del enfrentamiento y del odio hacia lo español. Mal camino han escogido.

Isidro Carpio García
Secretario General
Partido Socialista (P.S.)