Con la lección aprendida

La victoria de Pedro Sánchez se podría resumir como la consecuencia de dos actos ya pasados realizados a las espaldas de la militancia y que las bases del Partido Socialista Obrero Español, no están dispuestas ni a olvidar ni a perdonar. Una sin duda son las maneras antidemocráticas por no llamarlas mafiosas de los llamados “notables” que yo más bien catalogaría de oligarquía dentro del Partido Socialista Obrero Español, que fue la forma de asesinar políticamente a su líder en el aquel ya famoso y triste comité federal de 1 de Octubre que acabó con la dimisión de Pedro Sánchez como Secretario General del partido después que diecisiete miembros de su ejecutiva le traicionaran.
Otra sin duda, fue la abstención del Partido Socialista Obrero Español, a la investidura de Mariano Rajoy para Presidente del Gobierno Español. Esta materializada después del golpe de timón en la dirección del PSOE y estando al frente una Gestora patrocinada por la Presidente de la Junta de Andalucía, y a la postre contrincante de Pedro Sánchez, junta a Patxi López en la primarias celebradas este fin de semana.
La victoria de Pedro Sánchez en estas Primarias con una participación por encima del 80% de la militancia y con un resultado positivo a su favor, superior a la suma de los votos obtenidos por sus dos contrincantes, tiene un doble valor y deja muchas lecturas a realizar.
La primera lectura es que el sentido del voto de los militantes, obedece a razones ideológicas y podemos afirmar que este no es un error. Digo esto porque algunos al más estilo podemita, han empezado a manifestar en tertulias como el Sr. Rubén Amón, ayer en el seguimiento en directo que hacía EL PAIS, que este voto obedece al desconocimiento de la realidad política y social, cuando son ellos los que la padecen entre otros, en definitiva viene a decir que los militantes del Partido Socialista Obrero Español no están capacitados para depositar su voto, ya que no coindicen con su deseo de la socialdemocracia que dice profesar y que para el representa Susana Díaz, para ello se basa en diatribas contra Pedro Sánchez , como ser el causante de la división del partido y el natural perdedor en campañas electorales, por ello y según él los militantes del PSOE tienen amnesia.

Tiene un valor de restitución por parte de los militantes de su líder ante el aparato del partido, los llamados barones, los jarrones chinos “fósiles” del socialismo español, y de la ingente funcionarial que vive a costa de las políticas de estos. La militancia ha dicho basta, hasta aquí hemos llegado.
Evidentemente tiene otra lectura, que pasa inexorablemente por la recuperación de la ilusión perdida, el deseo de volver a los principios del socialismo, que eran la fortaleza del PSOE en otros tiempos, que aunque no muy lejanos desde el punto de vista histórico, sí , a años luz entre la sociedad de los años ochenta y la sociedad actual, pero con un denominador común que son las políticas sociales o denominadas del estado del bienestar, olvidadas por los últimos dirigentes del PSOE, abandonándose en políticas liberales o neoliberales propias de los partidos conservadores, por eso la “vox populi” no era capaz de distinguir ente las políticas económicas del PP y del Partido Socialista Obrero Español.
Esta ilusión pasa por la regeneración, cuando no por la generación de una nueva forma de entender el partido, la relación entre sus militantes, entre estos y sus estructuras, la participación en la toma de decisiones y el mensaje a dar a la sociedad.

Es lógico que previo al día de las elecciones a primarias, todos los candidatos hagan mención a la unidad del partido y de que nadie sobra en el mismo, esto también es lógico que sea objeto de los discursos una vez realizadas las elecciones, tanto de los perdedores, a modo de pedir benevolencia, clemencia o de reconocimiento de la derrota, y del vencedor en honor a la magnanimidad que se le supone al vencedor. Pero esto forma parte de lo llamado políticamente correcto, que precisamente es un concepto que los vencedores deberían abolir, ya que ello no lleva a ninguna parte a no ser al soterramiento de los resentimientos que a nada bueno conducen.

Creo sinceramente que para evitar malos tragos al nuevo Secretario General y a ellos mismos, sería bueno que tomaran el mismo camino que Antonio Hernando, portavoz del Grupo Parlamentario, dimitiendo de sus cargos por haber sido desautorizados por la bases del partido, es más, a algunos los militantes del partido los han jubilado directamente y les han dicho váyanse a su casa y confórmense con lo que el partido les ha dado y les sigue dando.

Y para que no duelan prendas o se nos achaque alguna que otra nota de intransigentes, es bueno recordar que el PSOE del año 82 con Felipe González trajo libertad, prosperidad y un sitio prominente en la organización mundial de países, a esta querida España. Todo ello forma parte del legado del socialismo a la historia y no del individuo en cuestión, de igual manera también forma parte de ese legado, de la mano de Felipe, el hecho de la llegada del liberalismo con acuerdos como los de Maastricht y los famosos criterios sobre convergencia y el control del déficit y la deuda pública.

Pero lo peor estaría por llegar de la mano de otro insigne, adalid de la candidatura de Susana Díaz, el ex Presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, que de acuerdo con el partido en la oposición en aquel entonces, el PP de Mariano Rajoy, pactó a traición la estabilidad presupuestaria en la Ley Fundamental sin referéndum, la reforma de la Constitución del Art. 135 por cual se incluía en la Carta Magna el principio de estabilidad financiera para limitar el déficit. Cuestión esta que luego permitirá al PP hacer todos los recortes sociales, libertades y reformas laborales, que al parecer la Gestora y Susana Díaz, pretendían perpetuar con sus criterios de Gobernanza o Gobernabilidad y manteniendo a Mariano Rajoy en la presidencia de la Nación, de ahí su abstención.

Así pues, que no duelan prendas, porque a algunos se les ha cogido con el carrito de los helados, y está claro que para mantener esa ilusión de la militancia, esta necesita argumentos para visualizar y textimonializar el cambio, sería bueno para empezar, abolir las puertas giratorias, no siendo que pase otra vez lo mismo, los juncos que no sirven para hacer nuestra cesta, tampoco sirven para hacer ninguna otra cesta que este directamente relacionada con el nuevo PSOE.

Isidro Carpio García
Secretario General
Partido Socialista P.S.