INDIGNACIÓN

ATENTADONo es la primera vez que escribimos algo ante el estremecimiento que inunda los sentimientos de las personas con dignidad, después de un atentado terrorista y por desgracia nos tememos que tampoco será la última.

Ante la barbarie que hoy ha  asolado  a Bruselas, no olvidemos de que de facto es la capital de la UE, estos hechos tienen un significado añadido  a los atentados de Madrid, Londres o  Paris, cuyo mensaje no es otro, que el mundo radicalizado del islam nos dice que puede atentar allá donde le apetezca, como de hecho se demuestra en nuestra reciente historia.

Cada día se hace más necesario la creación de los Estados Unidos de Europa, es decir la unión política de los  estados miembros que hayan demostrado no solo querer  estar en Europa, sino que a su vez deben estar realmente comprometidos con los valores occidentales, defensa de los Derechos Humanos, la Democracia,  por ende por  la Justicia  y por la libertad.

Sé que es paradójico  en estos momentos hablar de valores, cuando está en cuestión en estos días el sentimiento humanitario de los lideres políticos y de sus gobiernos , ante la avalancha de refugiados que huyen de sus países de origen a causa de las guerras, de la persecución  tiránica.

Los ciudadanos europeos hemos recriminado al Consejo de Europa y a la Comisión Europea su falta de compromiso con el derecho internacional, el retorcimiento de este para saltarse a la torera las leyes que permiten la libre circulación y el derecho de asilo.  Pero aun así en estas circunstancias hay que reivindicar el ideal de conseguir una Unión Europea social, democrática y de derecho.

Es un hecho histórico que  los estados de la Unión Europea en otro tiempo y a lo largo de muchos años han practicado el colonialismo, ese reconocimiento hizo posible que el  derecho internacional  obligase a los estados en otra época  coloniales, reconociesen la doble nacionalidad a los habitantes de los territorios ocupados que sin duda fueron sometidos y privados de sus derechos como pueblo. Sin embargo este hecho no ha ido acompañado de una formación cultural adecuada, a pesar de una aparente integración social, ya que  exceptuando minorías, a estos nuevos ciudadanos les correspondió los trabajos menos cualificados, los peor pagados, creando bolsas de marginalidad y guetos culturales dentro de la propia cultura occidental.

Dada esta situación prefirieron no adaptarse y seguir manteniendo sus propias  tradiciones cultura y sobretodo su religión, por lo cual el mestizaje tan  propugnado no se produjo en toda la extensión de la palabra.

 A su vez las políticas migratorias también han contribuido a aumentar  estos guetos, el número de personas practicantes de Islam cada día crece más, las facilidades que les dan las distintas administraciones  tanto para sostenimiento social como para  construcción de nuevas  sinagogas, en función de la libertad de culto, son elementos claves de una pretendida reconquista.

 Por eso esta circunstancia de desarrollo del Islam dentro de la cultura occidental, se retroalimenta siendo fácil adivinar la radicalización de miembros de estas comunidades, no olvidemos que ” Islam ” quiere decir sumisión a Dios, que a la llamada evangélica de sus  imanes, con la promesa de ganarse ”  Un paraíso especial  tras la muerte a quienes hayan dado su vida por Alá en el combate de la yihad o  guerra santa, recibirán 72 doncellas según dice el Corán, es fácil intuir que para este tipo de mentalidades el ser reclutados es tarea fácil. A los que se unen jóvenes europeos hartos de una Europa antisocial en donde  no ven una salida profesional o de vida.

Lo anteriormente  expuesto no justifica de ninguna de las maneras las acciones de terror que nos tocan vivir, por aquellos que han declarado la “guerra santa”, es más las detestamos, condenamos y las combatimos.

Pero la acción política tiene que ir en la dirección correcta. Por eso no entendemos como algún partido que dice tener ” Vocación de Gobierno”  no firman el pacto contra el terrorismo yihadista en España. Cuando nos intentan convencer de que hay que comprender, aunque no se comparta, se está abriendo un resquicio, una puerta a la justificación.

Esta actitud ya la hemos visto en otras ocasiones, cuando se han tenido que posicionar ante el terrorismo de ETA,  donde no solo lo han explicado políticamente su postura ambigua,  sino que  condenados por reorganizar bandas armadas, los han nombrado asesores  para algún que otro proceso de transición secesionista y algunos  han ido más lejos, con desvergüenza, han ido a recibir a la salida de la cárcel  a terrorista como si fueran mártires o víctimas  de un Estado democrático y de derecho.

Los atentados de Bruselas nos muestran una vez más, la sinrazón y el odio de la manera más descarnada, donde personas sencillas, seguramente  sin compromisos políticos, donde su única política es vivir sin más, de viajar libremente,  de ir a su trabajo o sus quehaceres diarios, encuentran la muerte porque algunos alienados han decidido romper la paz que sostiene  la convivencia en nombre de no sé qué dios, que según sus portavoces, quiere subyugar a toda una civilización por infieles. Claro que los que se denominan sus portavoces, si es que lo son de algo, lo son del terror y de sus propios intereses de poder.

La democracia está obligada a defenderse con todas las armas que tiene a su disposición, que son muchas, los ciudadanos tienen derecho a gozar de seguridad y a ser defendidos  por los poderes públicos, los partidos políticos están obligados a ser democráticos y a no amprar ninguna actividad que suponga un riesgo  la  integridad de los ciudadanos, y aseguren  la paz y la convivencia.

La Unión  Europa tiene todo el derecho a declarar  la “guerra “al Estado Islámico. Al igual que es “indignante” ver a algún partido político de nuestro país, dudando si hay  que  o no, adherirse al “pacto contra el Terrorismo yihadista”. Supongo yo, y no me cabe la menor duda, de que los ciudadanos también toman buena nota de  quién es quién, y a que se adhiere cada uno.

Isidro Carpio García
Secretario General
Partido Socialista P.S.